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Impacto de las partículas finas en entornos hospitalarios

Aerosol

El control de las partículas en suspensión es un aspecto relevante de la gestión ambiental hospitalaria, especialmente en áreas con requisitos específicos de ventilación y durante obras o intervenciones de mantenimiento. Su presencia puede alterar las condiciones ambientales previstas y, cuando transportan determinados agentes biológicos, contribuir a la exposición de pacientes y profesionales.

Para los responsables de mantenimiento, prevención y control de infecciones, el reto consiste en identificar las fuentes de emisión, evaluar las vías de dispersión y determinar qué medidas resultan adecuadas en cada espacio. La respuesta exige distinguir la contaminación por partículas de los riesgos microbiológicos y coordinar las actuaciones ambientales con el funcionamiento de las instalaciones.

Fuentes de partículas y vías de dispersión

Las partículas presentes en el aire interior pueden proceder del exterior, de la actividad desarrollada en el edificio o de intervenciones sobre sus instalaciones. Las obras y reparaciones requieren especial atención porque pueden movilizar polvo acumulado en falsos techos, tabiques, conductos y otros elementos constructivos.

Estas intervenciones adquieren mayor relevancia cuando se realizan cerca de áreas que atienden a pacientes inmunodeprimidos. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) documenta la relación entre determinadas obras, la dispersión de esporas de hongos del género Aspergillus y el riesgo de aspergilosis en pacientes vulnerables. Sus recomendaciones para obras y reformas en centros sanitarios contemplan medidas de evaluación previa, contención del polvo y coordinación entre mantenimiento y control de infecciones.

La dispersión depende también de las condiciones del edificio. Los flujos de aire, las diferencias de presión y las barreras físicas pueden influir en el desplazamiento de partículas desde una zona de trabajo hacia otras dependencias. El control debe considerar tanto el foco de emisión como las posibles vías de propagación.

Partículas finas y contaminación microbiológica: qué indican las mediciones

Las PM2,5 son partículas con un diámetro aerodinámico igual o inferior a 2,5 micrómetros; las PM10 incluyen partículas de hasta 10 micrómetros. Estas fracciones se utilizan para caracterizar la contaminación por partículas, pero no deben confundirse con los recuentos por tamaños empleados en determinados espacios con condiciones ambientales controladas.

Tampoco debe confundirse la concentración de partículas con la presencia de microorganismos. Un contador óptico permite medir partículas dentro de determinados intervalos de tamaño, pero no identifica por sí mismo su composición ni determina si contienen agentes infecciosos.

Un aumento del recuento puede justificar una evaluación del origen de las partículas, de la actividad desarrollada o del funcionamiento de la instalación. No demuestra por sí solo que exista contaminación microbiológica ni permite cuantificar directamente un riesgo infeccioso.

El muestreo microbiológico del aire también requiere un objetivo definido. Su conveniencia debe valorarse según las circunstancias y la sospecha que se pretende investigar. Las mediciones físicas del aire y los análisis microbiológicos responden a preguntas distintas.

Ventilación, filtración y mantenimiento de las instalaciones

La ventilación permite renovar y distribuir el aire; los filtros retienen partículas según las características del medio filtrante y las condiciones de funcionamiento del sistema. Ambas funciones intervienen en el control ambiental, pero requieren comprobaciones diferentes.

Ante una incidencia, la revisión puede incluir el estado y el ajuste de los filtros, su pérdida de carga, los caudales y las presiones diferenciales cuando sean necesarias. Los valores que deben mantenerse dependen del diseño de la instalación y de los requisitos aplicables a cada área. Las condiciones de un quirófano o de una habitación de aislamiento no pueden trasladarse automáticamente a una consulta o a un espacio administrativo.

La sustitución de un filtro por otro de mayor eficiencia exige comprobar también la compatibilidad con el equipo. Si aumenta la resistencia al paso del aire y la instalación no puede compensarla, el caudal suministrado puede quedar por debajo del previsto.

Cuando se necesita reforzar la retención de partículas, pueden valorarse sistemas complementarios de filtración. Alcora comercializa soluciones de la marca Elixair, cuya idoneidad debe comprobarse a partir de las características del modelo y de las condiciones de la instalación. La empresa explica esta línea en su artículo sobre calidad del aire y sistemas Elixair.

En España, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece requisitos para las instalaciones incluidas en su ámbito de aplicación. Las condiciones concretas de una zona hospitalaria pueden depender también de otras disposiciones y normas técnicas. La NTP 859 del INSST sobre ventilación general en hospitales ofrece una referencia técnica para abordar estas instalaciones.

Cómo elegir las medidas correctoras

Antes de aplicar una medida correctora conviene determinar qué se necesita comprobar. Un recuento de partículas puede ayudar a investigar una incidencia o a evaluar la evolución de las condiciones ambientales después de una intervención. Para revisar el funcionamiento de la instalación también pueden ser necesarios datos sobre caudales, dirección del aire, presiones diferenciales y estado de los filtros.

La medición debe realizarse en condiciones que permitan interpretar los resultados, teniendo en cuenta la ubicación del equipo, la ocupación del espacio y la actividad desarrollada durante el muestreo. Cuando existen requisitos ambientales específicos, los valores obtenidos deben compararse con los criterios técnicos aplicables a esa zona.

En algunos espacios puede valorarse la instalación de equipos de purificación del aire como medida complementaria. Alcora dispone de soluciones Genano para el tratamiento del aire interior, descritas en su información sobre purificación del aire en centros sanitarios. Su adecuación depende del objetivo perseguido, de las características del recinto y de las prestaciones acreditadas para el modelo elegido.

Estos equipos no sustituyen la corrección de una ventilación deficiente ni las medidas de contención necesarias durante las obras. Si el origen de la incidencia está en una barrera mal sellada, una presión incorrecta o una fuente de polvo activa, esa causa debe abordarse directamente.

La importancia del mantenimiento higiénico

El estado de los componentes de climatización también forma parte de la evaluación ambiental. La limpieza de conductos y otros elementos puede estar indicada cuando la inspección identifica suciedad acumulada o condiciones higiénicas que requieren intervención. Su alcance debe establecerse según el estado de la instalación y los procedimientos aplicables.

Alcora describe este tipo de actuaciones en su artículo dedicado al mantenimiento higiénico de climatización.

La limpieza de conductos, la filtración y la purificación del aire cumplen funciones diferentes. Del mismo modo, los tratamientos antimicrobianos de superficies están dirigidos a objetivos distintos de la retirada de polvo suspendido. La elección debe responder al problema identificado y evitar que una actuación se presente como solución para una deficiencia que no puede corregir.

Control ambiental adaptado a cada área

La gestión de las partículas en un hospital requiere relacionar las mediciones con las fuentes de emisión, el funcionamiento de las instalaciones y las condiciones de cada área. Las obras y las incidencias de ventilación requieren una evaluación que permita identificar el origen del problema y comprobar si las medidas adoptadas han resultado eficaces.

La coordinación entre mantenimiento, prevención y control de infecciones facilita que las actuaciones respondan a las necesidades reales del centro. Cuando la evaluación aconseja recurrir a filtración complementaria, purificación del aire o limpieza higiénica de las instalaciones, la solución debe seleccionarse según las características del espacio y las prestaciones técnicas que puedan acreditarse.

Si necesitas evaluar las condiciones ambientales de un centro sanitario, contacta con Alcora Salud Ambiental para estudiar las soluciones más adecuadas a las características de tus instalaciones.